“Dime lo que comes y te diré quién eres.”
Jean Anthelme Brillat-Savarin, Fisiología del gusto (1825)
Un viaje al origen del gusto
Antes del foodie existió Brillant Savarin, si, un viaje al origen del gusto nos lleva directamente al siglo XIX, cuando un abogado francés se convirtió en la primera gran voz de la gastronomía como arte y ciencia del placer. Su nombre, Jean Anthelme Brillat-Savarin, tal vez no te suene tanto como Gordon Ramsay o Ferran Adrià, pero su legado está en cada menú, cada crítica gastronómica y cada cucharada pensada.
¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene esa obsesión moderna por fotografiar la comida, hablar de sabores complejos o discutir si una salsa lleva o no lleva trufa? Hoy en día, ser foodie está de moda. Pero antes de hashtags y restaurantes de autor, hubo alguien que ya hablaba del placer de comer con un nivel casi filosófico.
Quédate, porque vamos a descubrir por qué este personaje fue mucho más que un amante de la buena mesa. Y cómo, sin redes sociales, ya hablaba de algo muy similar al “foodie” actual, pero con palabras más sabrosas.
¿Quién fue Brillat-Savarin?. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Un abogado con gusto por el buen comer
Jean Anthelme Brillat-Savarin nació en 1755 en Belley, una ciudad francesa. Era abogado, juez, político… pero también un apasionado por la comida. En una época en la que la gastronomía aún no se estudiaba como ciencia ni se celebraba como arte, él ya lo hacía.
No solo comía bien, también pensaba sobre lo que comía. Y eso lo llevó a escribir una obra que cambiaría la historia culinaria: Fisiología del gusto, publicada en 1825, dos meses antes de su muerte.
Un adelantado a su tiempo. Antes del foodie existió Brillant Savarin
En sus páginas no hay recetas. Lo que hay es algo más profundo: reflexiones, anécdotas, estudios sobre el gusto, el hambre, la digestión y hasta el poder erótico de la comida. Todo con un lenguaje elegante, divertido y accesible. Por eso, muchos lo consideran el padre de la gastronomía moderna.
¿Qué es Fisiología del gusto?. Antes del foodie existió Brillant Savarin

Un libro sin recetas, pero lleno de sabor
Fisiología del gusto no es un recetario. Es un tratado que mezcla ciencia, filosofía y literatura. El propio Brillat-Savarin lo define como “meditaciones de gastronomía trascendental”.
Es decir, no solo te habla de qué comer, sino de por qué comemos, cómo lo hacemos y qué significa para nosotros.
Lo que dijo… y todavía decimos
Frases como “Dime lo que comes y te diré quién eres” nacieron allí. ¡Sí! Esa frase tan usada en memes, posts de Instagram y conferencias de nutrición fue escrita hace más de 200 años.
Brillat-Savarin creía que la comida era una extensión del alma y una expresión de la inteligencia.
El gusto: más allá del paladar
¿Qué es el gusto, según Brillat-Savarin?
Para él, el gusto no es solo una función fisiológica. Es un sentido complejo que involucra la vista, el olfato, la memoria y el placer. Comer, en su visión, es un acto emocional, cultural y social.
Habla del gusto como una experiencia total. Algo que nos conecta con nuestros recuerdos, con nuestra historia y con quienes somos.
Placer sin culpa
Brillat-Savarin defendía el placer de comer sin remordimientos. En una época marcada por la represión, él decía: “La cocina es el arte de hacer feliz a la gente con lo que se come”. Para él, disfrutar no era pecado. Era salud.
Brillat-Savarin y el foodie moderno. Antes del foodie existió Brillant Savarin
¿Era Brillat-Savarin el primer foodie?
En cierto modo, sí. Antes del foodie moderno —ese que explora mercados, comparte fotos, estudia fermentaciones y habla del umami—, Brillat-Savarin ya escribía sobre eso. Observaba, saboreaba, analizaba. Y compartía sus conclusiones.
Aunque no tenía Instagram, sí tenía ideas claras sobre lo que hacía buena a una comida, cómo debía compartirse y qué valor tenía.
El foodie de hoy y el sabio de ayer
La conexión entre ambos está en la pasión. El foodie moderno, si es auténtico, busca lo mismo que Brillat-Savarin: entender la comida, apreciarla, y compartirla con los demás.
¿Notas el hilo invisible?
¿Por qué sigue vigente?. Antes del foodie existió Brillant Savarin

Una obra atemporal
Fisiología del gusto ha sido traducida a decenas de idiomas. Ha influido a chefs, escritores y científicos. Su lectura sigue siendo fresca, divertida e inspiradora.
Incluso Ferran Adrià lo ha citado. Y Harold McGee, autor de La cocina y los alimentos, lo considera un pilar fundamental.
Enlace recomendado: Harold McGee y la ciencia del sabor (New Yorker)
Un legado presente. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Hay un queso con su nombre. Hay restaurantes que lo citan en sus paredes. Y hay personas como tú y como yo que, sin saberlo, reproducimos sus ideas cada vez que decimos “esto está bien hecho” al probar un plato.
Claves para entender su pensamiento. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Comer es un acto cultural
Para Brillat-Savarin, la forma en que comemos define nuestras sociedades. Estudiar la gastronomía es, entonces, estudiar la civilización.
Comer bien es una forma de amar la vida
El placer es parte de nuestra salud física y emocional. Comer bien —con atención, sin excesos y con disfrute— es una forma de autocuidado.
La cocina no es solo técnica, es lenguaje
Brillat-Savarin hablaba del gusto como un lenguaje que debía aprenderse, como una música que debía entrenarse.
Enlace recomendado: Massimo Montanari – La cultura del paladar
Curiosidades que te sorprenderán
- Brillat-Savarin escribió su libro en solo dos meses.
- Lo firmó con un seudónimo: «Un filósofo».
- Amaba el pavo con trufa y la sopa de cebolla.
- Sufrió exilio en EE.UU. durante la Revolución Francesa.
- Daba clases de francés para sobrevivir, pero en casa cocinaba banquetes.
Cómo aplicar su legado hoy. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Disfruta con atención
No comas apurado. Observa, huele, mastica, siente. Eso es ser un foodie consciente. Eso es ser un heredero de Brillat-Savarin.
Aprende sobre lo que comes
Desde saber cómo se cultiva un tomate hasta entender qué es la fermentación. Saber más es disfrutar más.
Comparte el conocimiento
Habla de lo que sabes. Enseña, escribe, graba, cocina con otros. El conocimiento gastronómico es más sabroso cuando se comparte.
Conclusión: Brillat-Savarin vive en tu cocina (y en la mía también)
Antes del foodie, existió Brillat-Savarin: un viaje al origen del gusto no es solo el título de este artículo. Es también una invitación a mirarnos en el espejo de la historia gastronómica y reconocer que el acto de comer —tan cotidiano como vital— tiene una profundidad que muchas veces pasamos por alto.
Brillat-Savarin no cocinaba con nitrógeno líquido ni hablaba de esferificaciones. Pero entendía algo que sigue siendo esencial: comer es un acto humano, emocional y cultural. Es memoria, es lenguaje, es identidad.
Cuando eliges ingredientes con cuidado, cuando pruebas un bocado y cierras los ojos para sentir el sabor, cuando cocinas para alguien que amas… estás haciendo exactamente lo que Brillat-Savarin predicaba. No importa si tu cocina es de mármol o de madera, si tienes una Thermomix o una olla de barro: él está ahí, en cada decisión consciente que tomas frente al plato.
Hoy usamos filtros y hashtags para contar nuestras experiencias gastronómicas. Brillat-Savarin usaba tinta y papel, pero el espíritu es el mismo. Nos une el deseo de compartir, de entender el sabor, de darle sentido a la comida más allá de sus calorías.
En resumen. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Él puso las bases. Habló del gusto cuando nadie lo tomaba en serio. Abrió la puerta para que la cocina dejara de ser solo una necesidad y se convirtiera en arte, ciencia, placer y hasta filosofía. Antes del foodie existió Brillant Savarin
Nosotros, los de hoy, caminamos sobre esas bases. Lo hacemos con un teléfono en la mano y una cuchara en la otra. Publicamos fotos, opinamos sobre sabores, debatimos sobre técnicas. Y aunque no lo sepamos, le estamos rindiendo homenaje cada vez que comemos con intención, con emoción, y con respeto por lo que nos nutre.
Así que la próxima vez que disfrutes una comida y pienses: “¡Qué delicia!”, recuerda que ese instante tiene raíces profundas. Raíces que vienen de un francés apasionado por el buen vivir, que nos enseñó que comer bien es también una forma de pensar mejor.
Y quizás, sin saberlo, estás reviviendo un poco de Brillat-Savarin… en tu cocina.
Frase motivacional para cerrar. Antes del foodie existió Brillant Savarin
«Comer no es solo un acto biológico. Es también una declaración de amor a la vida. Saborea cada bocado como si fuera el primero.»
